Basado en el manga de Hanamizawa Q-Tarou.
Anime realizado por SHAFT, emitido en 2006.

Matsumara, un director de campañas de marketing sin apenas éxito, espera delante de un cine a una compañera del trabajo para una cita. Le da plantón y, cuando va a romper las entradas, estas parecen hablar suplicando por su vida. Realmente quien puso la voz fue Aka Onda, una joven aprendiz de dobladora que enseguida entró con él a ver una película protagonizada por Audrey Hepburn. Unas horas más tarde, sus vidas pegan un vuelco y acaban viviendo juntos (pero sin ser novios). Incluso acaban teniendo un proyecto en común.

Comedia de 12 minutos por capítulo, con bastantes brochazos de películas románticas estadounidenses (con Audrey Hepburn, a quien ella pretende doblar en el futuro), que sirve como un innovador y sofisticado aperitivo (igual que el que él tratará de promocionar).
Gráficos: 10
El estilo de los trazos es un poco diferente, pero con otros factores, como el gran detalle y algunos efectos profesionales, permite una ambientación bastante particular, quizás semejante al cine (sin dejar de ser anime).

Sonido: 9
Las voces son geniales, sobre todo la de Aka Onda (cuando una dobladora debe interpretar a una dobladora…). Bastantes veces no hay música (ni se echa en falta), y otras veces suena música típica del cine estadounidense clásico que tanto le gusta a ella.
Argumento: 10
En estos 10 capítulos suceden muchas cosas, y muy pocas se podrían ignorar. Sin embargo no resulta demasiado rápido. Aquí, los progresos de una dobladora no dejan de ser interesantes, pasando a veces por el drama, y a veces por la comedia.
En cada capítulo, ella y Matsumara acaban interpretando, sin darse cuenta, alguna escena de las películas de Audrey (correspondiente al título del capítulo). No deja de ser un detalle personal.
Personajes: 8
Aka Onda es única, aunque luego se realicen más series sobre dobladores. Tiene algunos momentos de mujer-de-carácter (sí, de esas que tanto me gustan), pero tira más por la emotividad (elemento que puede necesitar para progresar en su trabajo).
De Matsumara no hay tanto que decir. Es un hombre-de-negocios sin mucho éxito hasta ahora, pero sigue siendo un hombre, con sus preocupaciones.
Digamos que las personalidades no están muy definidas en esta serie. Pero son adecuadas para esta historia, y resultan bastante memorables.
Conclusión: 9,25
Lo que más me gusta es su estilo, original dentro del universo anime y de lo que corre por televisión hoy en día, aún siendo un estilo antiguo y con bastantes tópicos. Sin embargo no deja de ser una serie moderna en muchos sentidos.
